Última actualización el Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 17:30 Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 17:29

“Nos tocó caminar el país sobre las cenizas del 2001 y pudimos hacerlo”, rememora Analía Medina, militante de la JP bonaerense. Nacida en San Fernando, la joven recorre las calles del distrito desde hace ya casi 20 años. “Empecé en la política en los 90, en el Centro de Estudiantes de la Escuela Media Nº 2, fui varias veces delegada de curso”, relata.
San Fernando es, en principio, un distrito considerado “rico”. Sin embargo, no queda al margen de las desigualdades que las políticas neoliberales extendieron en todo el país, con énfasis en el Gran Buenos Aires. Las “cenizas del 2001” a las que refiere la joven, son aquellas que caracterizaron a las trágicas jornadas de diciembre de 2001, las que mostraron cuán costosa sería la fiesta del 1 a 1. “Hoy con más educación, más viviendas, más obra pública, con trabajo estamos saliendo”, reconoce la militante.
En 2003, en la campaña que llevó a Néstor Kirchner a la presidencia (con menos votos que desocupados, como suele reconocer Cristina) Analía acentuó su participación en la política. “Desde 2002 estoy trabajando con Osvaldo Amieiro (intendente local) en la agrupación Peronismo para Todos. La campaña de 2003 fue muy intensa y fue el primer paso para empezar a cambiar la Argentina”.
Actualmente, es presidente de la agrupación y reparte sus días entre la política territorial en el barrio Villa Adalguiza, los estudios universitarios en la Universidad de Tres de Febrero (licenciatura en Gestión de Políticas Públicas), la militancia en la JP y “Camila, mi hija de 13 años”.
Analía se muestra feliz con lo hecho en estos años: “la ley de medios, matrimonio igualitario, la asignación universal por hijo, que beneficia a millones de argentinos; son cosas que nos hacen sentir orgullosos como peronistas y como parte de esta transformación”, describe.
El pasado 19 de agosto, junto a miles de compañeros, fue parte de la histórica marcha de la JP de la provincia de Buenos Aires a la residencia presidencial, en Olivos. “Fue hermoso, increíble. Fuimos a bancar a Néstor y a Cristina. Ese día, como tantos otros, se vio que cada vez somos más los que acompañamos este modelo de país y los que queremos ser parte de esta historia”. Y concluye: “Seguiremos marchando hacia un 2011 triunfal”.



"Ser kirchnerista es hoy una obligación moral”. Comienza la charla de modo provocador José Pérez. Oriundo de José C. Paz, integra las filas de la Juventud Peronista de la provincia de Buenos Aires. “Con Kirchner cambió la historia de nuestra gente. Con trabajo, con 5 mil viviendas, con asfalto, con la universidad. Vino casi diez veces durante su mandato: fue el único que vino, prometió y cumplió”.
San Antonio de Areco es una pequeña localidad de 35 mil personas ubicada en la segunda sección electoral de la provincia de Buenos Aires. Desde hace unos años, un grupo cada vez más grande de jóvenes militantes levanta las banderas del peronismo. Tamara Gómez, con apenas 24 años, le da vida a la JP Areco. Una tarea nada fácil, por cierto: “Es una ciudad muy despolitizada. Hasta hace poco la juventud no se comprometía. Además, es un distrito muy radical, vinculado con el campo. Fue muy difícil para nosotros. De a poco, vamos logrando cosas, los chicos participan cada vez más”.
Nacido en La Reja, Moreno, Walter Festa es uno de los tantos dirigentes que integran la JP de la provincia de Buenos Aires. El recorrido por su vida militante se interrumpe por la coyuntura, que se impone soberbia. “Fue una gran alegría cuando el otro día se votó el matrimonio igualitario. Vengo de una militancia vinculada con el catolicismo y estoy de acuerdo. La cúpula de la Iglesia se queda en el tiempo, planteó el tema de forma inadecuada, alejada de la sociedad”.
El que habla y se apasiona es Juan Agustín Debandi, militante de la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires con larga trayectoria política en Tres de Febrero. “Arranqué en 1995 cuando terminé mis estudios secundarios en Mar del Plata. Volví a mi Caseros natal”, comienza el relato este joven de 32 años. “De algún modo retomé la trayectoria de mi viejo y mi abuelo. Vengo de una familia muy peronista, con historia en la zona, en el club del barrio”.